¿Qué usaban los hombres mapuches?

Joyas Mapuche: Trarilonco y Chaway

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La cultura mapuche, rica en tradiciones y simbolismo, se manifiesta de manera excepcional en su orfebrería y platería. Estas piezas, más allá de ser simples adornos, son portadoras de historia, identidad y cosmovisión. Entre las joyas más emblemáticas, encontramos el trarilonco y los chaway, elementos distintivos que adornan y comunican.

El arte de trabajar los metales ha acompañado al pueblo mapuche a lo largo de los siglos, evolucionando desde el uso de cobre y oro nativos en tiempos prehispánicos hasta la destacada platería que conocemos hoy. Cada pieza cuenta una historia, refleja la habilidad del artesano y se integra de manera fundamental en la vida cotidiana y ritual de las comunidades.

¿Qué es el chaway?
Los chawai o “zarcillos” (Augusta, 1916, p. 18) son adornos de plata que las mujeres mapuche llevan pendientes del lóbulo inferior de las orejas. En general, se utiliza para designar a todos los pendientes, aunque en la práctica tiende a limitarse a los que poseen forma redondeada (Morris, 1988, p. 38).
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El Trarilonco: El Cintillo que Adorna

El trarilonco es un cintillo o adorno que se ciñe a la cabeza. Aunque la información proporcionada se centra en su uso por parte de las mujeres mapuche, donde se coloca sobre una o varias cintas de colores que añaden vivacidad y se remata con un rosetón frontal, es una pieza de gran importancia cultural. El texto no especifica el nombre exacto del cintillo masculino, pero el trarilonco es el término general para referirse a este tipo de adorno cefálico en la cultura mapuche, adaptándose su forma y materiales según el género y el contexto.

La descripción ofrecida nos permite visualizar el trarilonco femenino como un elemento que combina metales (usualmente plata, aunque el texto no lo especifica para esta pieza en particular) con textiles de colores vibrantes. La presencia del rosetón al centro de la frente añade un punto focal y un detalle estético significativo. La elaboración de estas piezas, incluso de forma artesanal con materiales más sencillos como cartulina plateada y cintas, subraya su valor como símbolo de identidad y conexión cultural.

Los Chaway: Pendientes con Historia y Significado

Los chaway, también conocidos como zarcillos o pendientes, son quizás una de las joyas mapuche femeninas más reconocidas. Son adornos de plata que cuelgan del lóbulo de las orejas de las mujeres mapuche. Si bien el término se usa generalmente para designar a todos los pendientes, en la práctica, tiende a asociarse más con aquellos de forma redondeada, aunque existen numerosas variantes.

La historia de los chaway es milenaria, remontándose a tiempos prehispánicos. Evidencia arqueológica sugiere que los aros cuadrangulares con muesca de la tradición El Vergel son antecedentes directos de los aros mapuche actuales. Los primeros cronistas españoles documentaron el uso de aros hechos de cobre y oro nativos por parte de las mujeres mapuche ya en el siglo XVI. Diego de Rosales, en el siglo XVII, se refirió a ellos como “patenas cuadradas que llaman Upul de metal de vasinica, de plata o cobre”, un término que evolucionó y se mantuvo en algunas zonas del interior de la Araucanía para denominar a los aros cuadrados.

Evolución y Tipologías de los Chaway

La orfebrería mapuche, según Reccius, pasó por distintas etapas. La primera, hasta el siglo XVIII, ya mostraba una profusión en el trabajo de metales, centrado en prendedores y aretes. Los chaway son un claro ejemplo de esta evolución. Reccius agrupa los chaway en cuatro tipologías principales, basadas en su forma y decoración:

  • Chagüai-chapel: Aros cuadrados o trapezoidales. Se caracterizan por ser planchas finas de plata, generalmente sin decoraciones, y de gran tamaño.
  • Chaguaitu: Aros discoidales o redondos. Su tamaño es variable y su decoración suele consistir en incisiones o perforaciones de las que penden otras piezas más pequeñas, a menudo con formas de lágrimas o rombos.
  • Chagüai-upul: Pendientes campanuliformes (en forma de campana). Tienden a ser más pesados debido a su mayor grosor. Su decoración puede incluir líneas paralelas u oblicuas, o carecer de decoración. Suelen estar constituidos por una única plancha de plata.
  • Chaguito: Pendientes pequeños de forma circular. De ellos suelen suspenderse cuatro o cinco piezas pequeñas.

Además de estas tipologías, los chaway discoidales, en particular, presentan una rica variedad de diseños. Pueden carecer de decoración, tener decoración marginal de arcos repetidos, rayas oblicuas y arqueadas, combinaciones de rayas oblicuas y arcos, o arcos con líneas en zigzag.

La decoración de los chaway es un aspecto crucial. Los plateros mapuche (rütrafe) se esforzaban por representar elementos naturales o plasmar formas geométricas características, reflejando su agudo espíritu observador y su conexión con el entorno.

¿Cómo se llama el cintillo mapuche de hombre?
Por lo general, el trarilonco se pone sobre una o varias cintas de colores que dan color a la cabeza de las mapuche. Las cintas suelen terminar en un rosetón justo en la mitad de la frente. Acá podrás hacer tu propio trarilonco con cartulina plateada y adornar con una cinta de tu color preferido. 1.

Significado y Uso del Chaway

Los chaway no son solo un elemento de adorno, sino que poseen un profundo significado cultural y social. Según Wever y Joseph, forman parte del ajuar diario y cotidiano de la mujer mapuche. Su importancia se subraya por la evidencia arqueológica: los chaway se encuentran entre las pocas piezas del ajuar con las que la mujer mapuche era sepultada, a diferencia de otras joyas que rara vez aparecen en contextos funerarios.

Una de las ceremonias más significativas asociadas a los chaway es el Katan Pilun (perforar orejas) o Katan Kawiñ (fiesta de las perforaciones). Este es un ritual de paso fundamental en la vida de las niñas mapuche. A temprana edad, se les perforan los lóbulos de las orejas para que, tras la cicatrización, puedan usar los Chawaitu, zarcillos pequeños, generalmente redondos.

El Katan Pilun es mucho más que una simple perforación. Es un rito que inscribe un fuerte mensaje identitario. Se realizan ofrendas y ruegos para que los dioses bendigan a la niña en su vida futura y para que herede los atributos espirituales de quien dona los aros (a menudo un familiar respetado). Algunos autores lo vinculan incluso con el Wetripantu, el cambio de ciclo o año nuevo mapuche. Al ser iniciadas en este ritual, las niñas comienzan un nuevo ciclo vital, marcando su transición hacia la adultez. Los chaway, una vez colocados, se convierten en el indicador visible de su nuevo rol y de su identidad como mujer mapuche.

La variedad de formas, tamaños y sentidos de los chaway también puede variar según el lugar de su creación, lo que demuestra la diversidad y riqueza dentro de la propia tradición platera mapuche a lo largo del territorio.

El Vestuario Masculino Mapuche (Contexto)

Aunque este artículo se centra en la orfebrería, es relevante mencionar brevemente el vestuario masculino mapuche para ofrecer un contexto más amplio, tal como lo proporciona el texto fuente. El vestuario tradicional masculino se compone principalmente del chiripa (similar a un pantalón), el trarüchiripa (una faja para sujetar el chiripa en la cintura) y la makuñ (una manta).

Antiguamente, los hombres de edad usaban el chamal, un paño cuadrado o rectangular que envolvían alrededor de la cintura cubriendo las piernas. Hacia fines del siglo XIX, se incorporaron prendas occidentales como el pantalón y la chaqueta, complementadas con el sombrero.

La makuñ es considerada la prenda textil masculina principal. Esta manta, aún en uso, proporciona una estética envolvente y amplia. Sus diseños y colores son portadores de códigos simbólicos relacionados con el territorio y el linaje, siendo una muestra de la habilidad y creatividad de las tejedoras. Si bien la orfebrería masculina no se detalla en el texto proporcionado, el contexto del vestuario ayuda a comprender la importancia de los adornos corporales y textiles en la expresión de la identidad mapuche, tanto para hombres como para mujeres.

What race is Mapuche?
The Mapuche (/məˈpuːtʃi/ mə-POO-chee, Mapuche and Spanish: [maˈputʃe]) also known as Araucanians are a group of Indigenous inhabitants of south-central Chile and southwestern Argentina, including parts of Patagonia.

Tabla Comparativa: Tipos de Chaway

Basándonos en la clasificación de W. Reccius:

Tipo de ChawayFormaTamañoDecoración PrincipalCaracterísticas Adicionales
Chagüai-chapelCuadrada o TrapezoidalGrandeGeneralmente sin decoraciónPlanchas finas de plata
ChaguaituDiscoidal (Redonda)DiversoIncisiones, perforaciones, piezas colgantes (lágrimas, rombos)Numerosas variantes en diseño
Chagüai-upulCampanuliformeVariable, a menudo más pesadoLíneas paralelas u oblicuas, o sin decoraciónMayor grosor, a menudo una sola plancha; nombre antiguo 'Upul'
ChaguitoCircularPequeño4-5 piezas pequeñas colgantes (lágrimas, rombos)Forma base circular pequeña

Preguntas Frecuentes sobre Joyas Mapuche

¿El Trarilonco es solo para hombres?

No, el texto proporcionado describe específicamente el Trarilonco en el contexto de las mujeres mapuche, indicando que se pone sobre cintas de colores y lleva un rosetón frontal. Aunque el término general puede referirse a cintillos o tocados, la descripción detallada aquí se aplica al uso femenino.

¿De qué materiales se hacían los Chaway antiguamente?

Según los primeros cronistas, los aros mapuche (antecedentes de los chaway) se hacían originalmente de cobre y oro nativos antes de que la plata se convirtiera en el metal predominante.

¿Qué es el ritual Katan Pilun?

El Katan Pilun o Katan Kawiñ es una ceremonia mapuche de paso en la que se perforan las orejas de las niñas a temprana edad. Es un rito de iniciación a la adultez, donde se hacen ofrendas y los chaway se convierten en un símbolo de su nuevo rol e identidad.

¿Todos los Chaway son redondos?

No. Aunque el término a menudo se asocia con formas redondeadas (tipo Chaguaitu y Chaguito), las tipologías incluyen aros cuadrados o trapezoidales (Chagüai-chapel) y pendientes en forma de campana (Chagüai-upul).

¿Por qué se encuentran Chaway en entierros mapuche?

La evidencia arqueológica sugiere que los chaway eran una de las pocas piezas del ajuar con las que la mujer mapuche era sepultada, lo que subraya su gran importancia personal y simbólica en la vida cotidiana y en la transición a la otra vida.

Conclusión

El trarilonco y los chaway son mucho más que simples adornos; son expresiones tangibles de la rica historia, la profunda espiritualidad y la identidad resiliente del pueblo mapuche. Cada pieza de platería o tejido incorpora siglos de tradición, habilidad artesanal y un lenguaje simbólico que conecta a las personas con su tierra, su linaje y su cosmovisión. Explorar estas joyas es adentrarse en el corazón de una cultura vibrante que ha sabido preservar y adaptar su arte a lo largo del tiempo.

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Alberto Calatrava

Nací en la Ciudad de Buenos Aires en 1956, en un entorno donde el arte y la artesanía se entrelazaban con la vida cotidiana. Mi viaje en la platería comenzó en el taller de Don Edgard Michaelsen, un maestro que me introdujo en las técnicas ancestrales de la platería hispanoamericana, herederas de siglos de tradición colonial. Allí, entre martillos y limaduras de plata, descubrí que el metal no era solo un material, sino un lenguaje capaz de expresar historias, culturas y emociones. Complemé mi formación como discípulo del maestro orfebre Emilio Patarca y del escultor Walter Gavito, quien me enseñó a ver la anatomía de las formas a través del dibujo y la escultura. Esta fusión entre orfebrería y escultura definió mi estilo: una búsqueda constante por capturar la esencia viva de la naturaleza en piezas funcionales, como sahumadores, mates o empuñaduras de bastones, donde animales como teros, mulitas o ciervos se convertían en protagonistas metálicos.Mis obras, forjadas en plata 925 y oro de 18 quilates, no solo habitan en colecciones privadas, sino que también forman parte del patrimonio del Museo Nacional de Arte Decorativo de Buenos Aires. Cada pieza nace de un proceso meticuloso: primero, estudiar las proporciones y movimientos del animal elegido; luego, modelar sus partes por separado —patas, cabeza, tronco— y finalmente unirlas mediante soldaduras invisibles, como si el metal respirara. Esta técnica, que combina precisión técnica y sensibilidad artística, me llevó a exponer en espacios emblemáticos como el Palais de Glace, el Museo Histórico del Norte en Salta y hasta en Miami, donde el arte argentino dialogó con coleccionistas internacionales.En 2002, decidí abrir las puertas de mi taller para enseñar este oficio, no como un mero conjunto de técnicas, sino como un legado cultural. Impartí seminarios en Potosí, Bolivia, y en Catamarca, donde colaboré con el Ministerio de Educación para formar a nuevos maestros plateros, asegurando que la tradición no se perdiera en la era industrial. Sin embargo, mi camino dio un giro inesperado al explorar el poder terapéutico del sonido. Inspirado por prácticas ancestrales del Himalaya, comencé a fabricar cuencos tibetanos y gongs usando una aleación de cobre y zinc, forjándolos a martillo con la misma dedicación que mis piezas de platería. Cada golpe, realizado con intención meditativa, no solo moldea el metal, sino que activa vibraciones capaces de inducir estados de calma profunda, una conexión entre el arte manual y la sanación espiritual.Hoy, desde mi taller Buda Orfebre, fusiono dos mundos: el de la platería criolla, arraigada en la identidad gaucha, y el de los instrumentos sonoros, que resonan como puentes hacia lo intangible. Creo que el arte no debe limitarse a lo estético; debe ser un vehículo para transformar, ya sea a través de un sahumador que evoca la Pampa o de un cuenco cuyas ondas acarician el alma. Mi vida, como mis obras, es un testimonio de que las manos, guiadas por pasión y conciencia, pueden convertir el metal en poesía y el sonido en medicina.

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