What is the Mapuche problem?

Platería Mapuche: Cultura, Arte y Símbolos

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La cultura Mapuche, un pueblo ancestral arraigado en el Wallmapu (territorio Mapuche), que abarca zonas de Chile y Argentina, se distingue por una profunda conexión con la naturaleza, una rica cosmovisión y una historia de resistencia. Más allá de su organización social, espiritualidad y relación con la tierra (Ñuke Mapu), una de las expresiones artísticas y culturales más emblemáticas y visibles es, sin duda, su magistral trabajo en plata, conocido como Platería Mapuche. Este arte no es meramente ornamental; cada pieza es un símbolo cargado de significado, historia e identidad, representando un pilar fundamental en la caracterización de este noble pueblo.

¿Cómo se llama la joyería mapuche?
La platería es una parte importante de la cultura ya que a través de esta el pueblo Mapuche se expresa y la utilizan durante ceremonias y rituales de alto valor simbólico.

La platería, o rütrafe weupin en mapudungun (el arte de hablar con la plata), es mucho más que una manifestación estética. Es un lenguaje visual que comunica estatus social, identidad familiar, conexión espiritual y conocimiento ancestral. Las piezas de plata acompañan a los Mapuche a lo largo de su vida, desde ceremonias de nacimiento hasta rituales funerarios, pasando por eventos sociales importantes y celebraciones espirituales como el We Tripantu (año nuevo Mapuche).

Índice de Contenido

Historia y Significado de la Plata en la Cultura Mapuche

Aunque los Mapuche conocieron metales como el cobre y el oro desde tiempos prehispánicos, la plata adquirió una relevancia cultural y simbólica sin precedentes a partir del contacto con los españoles y, posteriormente, con la consolidación de los Estados chileno y argentino. Inicialmente, obtenían la plata principalmente a través del trueque o como botín de guerra (en forma de monedas de plata, vajilla, etc.). Con el tiempo, el acceso a la plata se hizo más regular, permitiendo el florecimiento de este arte.

La elección de la plata sobre el oro no es casual. Dentro de la cosmovisión Mapuche, la plata, con su brillo blanco y lunar, se asocia con la pureza, el conocimiento, la sabiduría ancestral y el mundo espiritual femenino. Se le atribuyen propiedades protectoras y se considera un metal que canaliza energías positivas y aleja las negativas. El oro, en cambio, aunque conocido, no tuvo el mismo arraigo cultural ni simbolismo profundo; su brillo solar se asociaba quizás a otras potencias o culturas, no a su propia espiritualidad central.

La acumulación de piezas de plata se convirtió en un símbolo de riqueza y estatus dentro de la comunidad, pero esta riqueza no era vista de forma puramente materialista. La plata representaba el poder social y espiritual de la familia (lof), la capacidad de generar y mantener alianzas, y el prestigio del propietario, a menudo una mujer (lamngen), que era la guardiana de estas valiosas piezas.

El Rütrafe: Maestro del Metal y del Símbolo

La creación de estas piezas recaía en manos de artesanos especializados llamados rütrafe. Este oficio era altamente respetado dentro de la comunidad y requería no solo una gran habilidad técnica, sino también un profundo conocimiento de la cosmovisión Mapuche, sus mitos, rituales y simbolismo. El conocimiento se transmitía de generación en generación, a menudo de padre a hijo, aunque también existieron rütrafe mujeres.

El rütrafe no era solo un trabajador del metal; era un intérprete de la cultura. Cada pieza que creaba debía estar imbuida de newen (fuerza o energía espiritual) y cumplir una función específica dentro del complejo entramado social y espiritual Mapuche. Su taller (ruka rütrafe) era un lugar sagrado donde la materia inerte se transformaba en objetos vivos y significativos.

Técnicas Ancestrales de la Platería Mapuche

Las técnicas empleadas por los rütrafe son testimonio de una maestría adaptada a los recursos disponibles. Inicialmente, la plata (a menudo proveniente de la fundición de monedas) se trabajaba utilizando herramientas rudimentarias pero efectivas:

  • Fundición: La plata se fundía en pequeños crisoles de arcilla o piedra, calentados en hornos de tierra o piedra avivados con fuelles manuales.
  • Martillado: Esta es una técnica fundamental. La plata fundida se aplanaba y se le daba forma golpeándola repetidamente con martillos sobre un yunque (a menudo una piedra lisa o un trozo de metal duro). El martillado también endurecía el metal.
  • Recocido: Para evitar que la plata se volviera quebradiza por el martillado, se calentaba periódicamente para ablandarla y poder seguir trabajándola.
  • Repujado: Consiste en dar forma a la lámina de plata desde el reverso utilizando cinceles y punzones para crear diseños en relieve en el anverso.
  • Cincelado y Grabado: Se utilizan cinceles afilados y martillos para cortar o grabar líneas y patrones directamente sobre la superficie de la plata.
  • Remachado y Ensamblaje: Las distintas partes de una pieza compleja se unían mediante pequeños remaches o doblando y encajando secciones de metal. La soldadura, aunque conocida, no fue tan prevalente en las técnicas más antiguas como el remachado.
  • Pulido: El brillo característico se lograba frotando la pieza con arena fina, ceniza o cuero hasta obtener la superficie deseada.

Estas técnicas, transmitidas oralmente y a través de la práctica, reflejan la ingeniosidad y la profunda conexión del rütrafe con su material y su entorno.

Piezas Emblemáticas y su Simbolismo

La platería Mapuche se manifiesta en una gran variedad de piezas, cada una con su nombre, forma y significado particular. Algunas de las más icónicas incluyen:

  • Trarilonko: Un cintillo o faja frontal compuesto por placas de plata unidas por cadenas. Simboliza la autoridad, la conexión del pensamiento con el cosmos y a menudo lleva grabados que representan estrellas, la luna o patrones geométricos. Es uno de los símbolos más potentes de identidad Mapuche.
  • Trapelakucha: Un gran colgante pectoral, a menudo de forma escalonada o con figuras colgantes. Su diseño puede simbolizar la organización del cosmos, la unión entre el cielo y la tierra, o la escalera que conecta los diferentes planos espirituales. Las figuras que cuelgan (pequeñas cruces, aves, etc.) refuerzan esta conexión con el mundo natural y espiritual. Es un símbolo de estatus y protección.
  • Sikil: Similar al Trapelakucha, pero generalmente más pequeño y a menudo utilizado como broche o colgante más compacto. Comparte simbolismos similares de conexión y estatus.
  • Chaway: Los aros. Vienen en innumerables formas y tamaños, desde discos simples hasta complejos diseños colgantes. Son puntos de conexión sensorial y espiritual, abiertos al conocimiento y a la comunicación.
  • Tupu: Un gran alfiler utilizado para sujetar mantas o vestidos. A menudo tiene una cabeza ornamental con diseños simbólicos.
  • Filu Tupu: Un tipo específico de tupu con forma de serpiente (filu), un ser mitológico importante en la cosmovisión Mapuche.
  • Peyral: Colgantes más pequeños, a menudo de formas variadas.
  • Punon Olla: Pulseras o brazaletes.

Cada una de estas piezas no solo adorna, sino que también comunica; son portadoras de historia, tradición y la identidad inquebrantable del pueblo Mapuche.

Simbolismo y Cosmovisión Reflejados en la Plata

Adentrarse en el simbolismo de la platería Mapuche es abrir un libro de su cosmovisión. Cada elemento, cada línea, cada forma cuenta una historia y conecta al individuo con su entorno y su universo espiritual. El Trapelakucha, por ejemplo, no es solo un gran colgante; su estructura a menudo representa la organización del cosmos o la conexión entre el cielo y la tierra. Las figuras que cuelgan de él, como cruces (que simbolizan las cuatro direcciones o puntos cardinales de la tierra, no la cruz cristiana) o pequeñas aves, refuerzan esta conexión con el mundo natural y espiritual.

El Trarilonko, el cintillo frontal, simboliza la autoridad y la conexión del pensamiento con el cosmos. Las placas de plata que lo componen a menudo llevan grabados o repujados que representan estrellas, la luna o patrones geométricos que remiten a la organización social y espiritual del pueblo.

El Chaway (aros) son más que un simple adorno. Se consideran puntos de conexión sensorial y espiritual, abiertos al conocimiento y a la comunicación con otras dimensiones. Sus formas varían enormemente, desde discos simples hasta complejos diseños colgantes.

La representación del Pewen (Araucaria) es recurrente, simbolizando la vida, el origen y la conexión sagrada con la tierra y los antepasados. Otros motivos incluyen el sol, la luna, el agua (elementos vitales), y patrones geométricos como rombos o escalonados que pueden representar caminos, montañas o la estructura social.

Cada pieza, al ser portada, integra a la persona en este entramado simbólico, reafirmando su identidad Mapuche y su lugar en el universo.

La Platería Mapuche Hoy: Tradición Viva y Desafíos

Hoy, la platería Mapuche sigue siendo un pilar de la identidad cultural. A pesar de los desafíos históricos, la pérdida de territorio y la globalización, muchos artesanos, hombres y mujeres, continúan el legado de los antiguos rütrafe. Han adaptado sus talleres, a menudo incorporando herramientas modernas como sopletes de gas, laminadoras o pulidoras eléctricas, lo que permite trabajos más detallados y eficientes.

Sin embargo, la esencia permanece. La transmisión del conocimiento sigue ocurriendo dentro de las familias y comunidades, y el respeto por el simbolismo ancestral es fundamental. La plata sigue siendo el metal predilecto, aunque a veces se combina con otros materiales como cobre, bronce o piedras semipreciosas, o se incorporan nuevas técnicas como la filigrana (aunque esta última es más propia de otras culturas).

La venta de platería Mapuche, tanto a miembros de la propia comunidad para uso ceremonial o personal, como a coleccionistas y turistas, es una fuente importante de ingresos y una forma de proyectar y compartir su cultura. Es un acto de resistencia cultural, demostrando que su arte y su identidad están vivos y en constante evolución. Sin embargo, enfrentan desafíos como la competencia desleal de imitaciones producidas industrialmente y la necesidad de garantizar el origen ético de la plata.

Adquirir una pieza de platería Mapuche auténtica es mucho más que comprar una joya; es reconocer y valorar una historia milenaria, una cosmovisión profunda y la habilidad de un pueblo que ha sabido preservar su espíritu a través del arte.

Comparativa: Platería Histórica vs. Contemporánea y Valor Cultural vs. Material

La platería Mapuche ha experimentado transformaciones a lo largo del tiempo, adaptándose a nuevos contextos y materiales, aunque manteniendo su esencia simbólica. Podemos establecer algunas comparaciones:

AspectoPlatería HistóricaPlatería Contemporánea
Material de OrigenPrincipalmente monedas de plata (pesos chilenos/argentinos) fundidas, a veces plata de vajilla o trueque.Plata pura (planchas, alambres), a menudo comprada en el mercado formal.
HerramientasMartillos, yunques rústicos (piedras o trozos de metal), cinceles simples, hornos de carbón o leña, fuelles manuales.Herramientas de taller de joyería modernas: sopletes de gas, laminadoras, pulidoras eléctricas, tórculos, herramientas de precisión.
DiseñosFuertemente apegados a símbolos tradicionales y formas específicas de piezas ceremoniales y de estatus. Menor influencia externa.Incorporación de diseños más libres, fusión con elementos modernos, aunque muchos artesanos respetan y replican la tradición. Creación de piezas para uso diario.
Función PrincipalEstatus, protección, conexión espiritual, adorno ceremonial, reserva de valor familiar.Adorno personal, expresión cultural, fuente de sustento económico, venta a coleccionistas y turistas, uso ceremonial.
TransmisiónOficio familiar o de maestro a aprendiz, dentro del lof (comunidad).Talleres formales, escuelas de artesanía, transmisión familiar, autoaprendizaje.
AcabadoA menudo más rústico, con marcas visibles del martillado y cincelado manual.Generalmente más pulido y uniforme debido al uso de herramientas eléctricas y técnicas modernas.

Más allá de la distinción temporal, es crucial entender la diferencia entre el valor material de la plata y el valor cultural de la pieza Mapuche. Una pieza de platería Mapuche, por más sencilla que sea en términos de peso de plata, posee un valor incalculable por su carga simbólica, su historia, la habilidad del artesano y su rol en la identidad de quien la porta. No es solo metal; es memoria, es cosmovisión, es resistencia. Es un pedazo tangible de la cultura Mapuche.

Preguntas Frecuentes sobre la Platería Mapuche

¿Por qué la plata y no el oro?

Aunque los Mapuche conocieron ambos metales, la plata adquirió mayor relevancia cultural y simbólica. Se cree que su brillo blanco y lunar se asociaba con la pureza, el conocimiento, la sabiduría ancestral y el mundo espiritual femenino, a diferencia del oro, más vinculado al sol y quizás a otras culturas andinas. La plata se convirtió en un símbolo de riqueza, estatus y poder espiritual dentro de su propia cosmovisión.

¿Qué significan los diseños y símbolos en la platería Mapuche?

Los diseños son altamente simbólicos, representando elementos de la naturaleza (la araucaria o Pewen, el sol, la luna, el agua), figuras geométricas que aluden a la cosmovisión (el kultrun, la cruz Mapuche que representa las cuatro direcciones o meli witran mapu), y formas que simbolizan la vida y la conexión con los antepasados. Cada motivo tiene un nombre y un significado específico que transmite conocimiento, valores culturales y aspectos de su espiritualidad.

¿Quiénes creaban estas piezas?

Los encargados de trabajar la plata eran artesanos especializados llamados rütrafe. Este oficio era altamente respetado y el conocimiento se transmitía de generación en generación. El rütrafe no solo dominaba las técnicas metalúrgicas, sino que también poseía un profundo conocimiento de la cosmovisión y el simbolismo Mapuche para infundir cada pieza con su significado cultural y newen (fuerza).

¿Se sigue practicando la platería Mapuche hoy?

Sí, la platería Mapuche es una tradición viva. Aunque ha evolucionado con el tiempo y la incorporación de nuevas herramientas, muchos artesanos Mapuche continúan creando piezas utilizando técnicas ancestrales y preservando el simbolismo tradicional. Es una forma importante de mantener viva la identidad cultural, transmitir conocimientos a las nuevas generaciones y generar sustento económico para las familias y comunidades.

¿Cómo puedo distinguir una pieza auténtica de una imitación?

Distinguir una pieza auténtica requiere cierto conocimiento. Las piezas tradicionales suelen tener marcas de trabajo manual (martillado, cincelado), pueden ser menos "perfectas" que las producidas en serie, y el peso y la sensación de la plata pueden ser diferentes. Lo más importante es adquirir las piezas directamente de artesanos Mapuche o de cooperativas y tiendas de comercio justo que trabajen directamente con ellos. El artesano auténtico podrá explicar el significado de la pieza y su origen.

En resumen, la platería es una de las características más distintivas y elocuentes de la cultura Mapuche. Es un arte que encapsula su historia, su cosmovisión, su resistencia y su identidad, transformando la plata en un medio de expresión cultural y espiritual invaluable.

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Alberto Calatrava

Nací en la Ciudad de Buenos Aires en 1956, en un entorno donde el arte y la artesanía se entrelazaban con la vida cotidiana. Mi viaje en la platería comenzó en el taller de Don Edgard Michaelsen, un maestro que me introdujo en las técnicas ancestrales de la platería hispanoamericana, herederas de siglos de tradición colonial. Allí, entre martillos y limaduras de plata, descubrí que el metal no era solo un material, sino un lenguaje capaz de expresar historias, culturas y emociones. Complemé mi formación como discípulo del maestro orfebre Emilio Patarca y del escultor Walter Gavito, quien me enseñó a ver la anatomía de las formas a través del dibujo y la escultura. Esta fusión entre orfebrería y escultura definió mi estilo: una búsqueda constante por capturar la esencia viva de la naturaleza en piezas funcionales, como sahumadores, mates o empuñaduras de bastones, donde animales como teros, mulitas o ciervos se convertían en protagonistas metálicos.Mis obras, forjadas en plata 925 y oro de 18 quilates, no solo habitan en colecciones privadas, sino que también forman parte del patrimonio del Museo Nacional de Arte Decorativo de Buenos Aires. Cada pieza nace de un proceso meticuloso: primero, estudiar las proporciones y movimientos del animal elegido; luego, modelar sus partes por separado —patas, cabeza, tronco— y finalmente unirlas mediante soldaduras invisibles, como si el metal respirara. Esta técnica, que combina precisión técnica y sensibilidad artística, me llevó a exponer en espacios emblemáticos como el Palais de Glace, el Museo Histórico del Norte en Salta y hasta en Miami, donde el arte argentino dialogó con coleccionistas internacionales.En 2002, decidí abrir las puertas de mi taller para enseñar este oficio, no como un mero conjunto de técnicas, sino como un legado cultural. Impartí seminarios en Potosí, Bolivia, y en Catamarca, donde colaboré con el Ministerio de Educación para formar a nuevos maestros plateros, asegurando que la tradición no se perdiera en la era industrial. Sin embargo, mi camino dio un giro inesperado al explorar el poder terapéutico del sonido. Inspirado por prácticas ancestrales del Himalaya, comencé a fabricar cuencos tibetanos y gongs usando una aleación de cobre y zinc, forjándolos a martillo con la misma dedicación que mis piezas de platería. Cada golpe, realizado con intención meditativa, no solo moldea el metal, sino que activa vibraciones capaces de inducir estados de calma profunda, una conexión entre el arte manual y la sanación espiritual.Hoy, desde mi taller Buda Orfebre, fusiono dos mundos: el de la platería criolla, arraigada en la identidad gaucha, y el de los instrumentos sonoros, que resonan como puentes hacia lo intangible. Creo que el arte no debe limitarse a lo estético; debe ser un vehículo para transformar, ya sea a través de un sahumador que evoca la Pampa o de un cuenco cuyas ondas acarician el alma. Mi vida, como mis obras, es un testimonio de que las manos, guiadas por pasión y conciencia, pueden convertir el metal en poesía y el sonido en medicina.

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