¿Cómo se llaman los dibujos mapuches?

Arte Mapuche: Símbolos, Tejidos y Platería

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El arte mapuche es un reflejo vibrante de la memoria, la historia y la identidad de un pueblo que se aferra a sus raíces. Lejos de ser meros objetos decorativos, cada pieza, cada diseño y cada forma encierran un profundo significado, actuando como un lenguaje ancestral que conecta el pasado con el presente y dialoga con quienes saben observarlo.

Desde la delicadeza de los tejidos hasta la majestuosidad de la platería, las manos de las artesanas y artesanos mapuche dan vida a creaciones que son guardianas de una sabiduría transmitida de generación en generación, una forma de resistencia cultural que se niega a desaparecer ante el paso del tiempo.

¿Cómo se llama la joyería mapuche?
La platería es una parte importante de la cultura ya que a través de esta el pueblo Mapuche se expresa y la utilizan durante ceremonias y rituales de alto valor simbólico.
Índice de Contenido

El Lenguaje Oculto en los Tejidos Mapuche: Los Símbolos Ancestrales

Una de las expresiones artísticas más reconocidas del pueblo mapuche es, sin duda, el textil. Las mujeres mapuche han sido históricamente las guardianas de este arte, tejiendo en sus telares no solo fibras, sino también historias, creencias y la cosmovisión de su cultura. La pregunta sobre cómo se llaman los dibujos mapuches en estos tejidos es recurrente, y la respuesta nos lleva a comprender su complejidad y propósito.

En el contexto de los tejidos, lo que comúnmente se denomina 'dibujos' son en realidad símbolos, formas y diseños específicos que componen un verdadero lenguaje visual. No existe un único nombre colectivo para *todos* los dibujos, sino que cada figura geométrica o representación (de la naturaleza, de seres tutelares, etc.) tiene su propio nombre y significado, y la combinación de ellos dentro de un tejido es lo que transmite un mensaje. Son referidos a menudo simplemente como "diseños", "formas", o "dibujos del tejido".

Estos diseños no son aleatorios; son portadores de información. Al observar un tejido finamente elaborado, las mujeres mapuche con conocimiento reconocen en él un mensaje que remite al pasado, refiriéndose a ellos como algo que “lo hacían los antiguos”. Esta conexión con el pasado es fundamental; a través de estos patrones se recuerda la sabiduría de las abuelas, quienes, a pesar de no tener educación formal, poseían un conocimiento profundo que se expresaba en la belleza y complejidad de sus creaciones.

Los tejidos podían contar una historia, reflejar la posición social de quien lo portaba, o incluso ser creados con un propósito específico para una persona o situación particular. Eran una marca, una señal de la vida de una persona. Este diálogo visual era compartido y comprendido dentro de la sociedad mapuche, aunque para quienes no pertenecen a esta cultura, los símbolos pueden parecer indescifrables.

La perdurabilidad de estas formas a lo largo del tiempo y su repetición constante en los textiles son un claro ejemplo de resistencia cultural. Es un lenguaje que persiste, que se adapta y se mantiene vigente, demostrando que los intentos por silenciar o borrar la cultura mapuche han sido infructuosos. Los símbolos en los tejidos son una afirmación de identidad, una conexión ininterrumpida con la lengua de la tierra.

Diversidad de Artesanías Mapuche: Más Allá del Telar

Si bien los textiles son icónicos, el arte mapuche abarca una rica variedad de disciplinas que demuestran la habilidad y creatividad del pueblo. La colección de objetos mapuche documenta esta diversidad, incluyendo piezas que tienen tanto un uso doméstico como ritual.

¿Qué artesanías hacían los mapuches?
La colección de objetos mapuche está constituida aproximadamente por quinientas piezas, que abarcan diversos aspectos de su cultura, como lo doméstico y lo ritual. Variados materiales y técnicas conforman este conjunto entre los cuales destacan platería, cestería, alfarería, textil y talla en madera, entre otros.

Entre las principales artesanías mapuche documentadas históricamente y practicadas hasta hoy, destacan:

  • Platería: El trabajo en metal, principalmente plata, es una de las expresiones artísticas mapuche más valoradas y distintivas.
  • Textil: Como ya mencionamos, el tejido en telar vertical (witral) es fundamental, creando mantas, fajas (trariwe), ponchos (makuñ) y otras prendas con complejos diseños simbólicos.
  • Alfarería: La creación de objetos de cerámica, como jarros (metawe), ollas y otros recipientes, a menudo decorados con incisiones o aplicaciones. El texto menciona ejemplos como el Sañwe Metawe (Jarro Chancho).
  • Cestería: El trenzado de fibras vegetales para crear canastos, cernidores (chüñüwe) y otros utensilios.
  • Talla en Madera: La elaboración de objetos tallados, que pueden incluir desde utensilios domésticos hasta elementos ceremoniales y estatuas (rewe).

Esta variedad de técnicas y materiales (lana, fibras vegetales, arcilla, madera, metal) subraya la profunda conexión del pueblo mapuche con su entorno natural, fuente de los elementos necesarios para sus creaciones.

La Brillantez de la Platería Mapuche: Joyería con Historia

La platería mapuche es, quizás, la forma de arte que más resplandece, literalmente. Aunque el texto proporcionado menciona la platería como una de las artesanías, no profundiza en cómo se llama la joyería mapuche específicamente. Sin embargo, la respuesta es simple y directa: la joyería mapuche es su platería. Las piezas de adorno personal, elaboradas principalmente en plata, son su forma de 'joyería'.

Estas piezas tienen un valor estético innegable, pero su importancia trasciende lo ornamental. La platería mapuche es un símbolo de estatus, riqueza y, sobre todo, de identidad cultural. Collares, aros (chaway), prendedores (tupu), pectorales (trapelakucha) y tocados son elaborados con gran maestría, incorporando a menudo símbolos y formas que se relacionan con la cosmovisión mapuche y la naturaleza. La plata, por su brillo y durabilidad, adquirió un gran valor simbólico y material para el pueblo mapuche, convirtiéndose en un medio para expresar su cosmovisión y poder.

Aunque el texto no detalla ejemplos específicos de platería, su mención en la lista de artesanías importantes, junto a textiles y alfarería, resalta su lugar central en la cultura material mapuche. Cada pieza de platería es una pequeña obra de arte que encapsula la historia, la espiritualidad y la resistencia de un pueblo.

Preguntas Frecuentes sobre el Arte Mapuche

¿Cómo se llaman los dibujos mapuches?
En los textiles, lo que llamamos 'dibujos' son en realidad símbolos y diseños con significados específicos. No hay un único nombre para todos ellos, sino que son parte de un lenguaje visual. Se les refiere como diseños, formas o dibujos del tejido.
¿Qué artesanías hacían los mapuches?
El pueblo mapuche practicaba y practica diversas artesanías, incluyendo platería, textil, alfarería, cestería y talla en madera.
¿Cómo se llama la joyería mapuche?
La joyería mapuche es conocida como platería, ya que sus adornos personales más característicos son elaborados en plata.
¿Por qué se repiten los símbolos en los tejidos?
La repetición de formas y símbolos es una forma de resistencia cultural y una manera de mantener vivo el lenguaje visual y la historia del pueblo, transmitiendo la sabiduría de "los antiguos".
¿Qué materiales utilizan en sus artesanías?
Utilizan materiales de su entorno, como lana para textiles, fibras vegetales para cestería, arcilla para alfarería, madera para talla y plata para platería.

La Continuidad de la Sabiduría Ancestral

El arte mapuche, en todas sus manifestaciones –tejidos, platería, alfarería, talla en madera– es un testamento vivo de la sabiduría y la creatividad de este pueblo. Cada objeto es un fragmento de su historia, un susurro de las abuelas que contaban relatos a través de los hilos y las formas. La belleza de estas creaciones reside no solo en su estética, sino en el profundo sentido que encierran.

Comprender el arte mapuche es abrir la mirada a un 'lenguaje' que va más allá de las palabras, un diálogo que se establece entre la creadora, la pieza y quien la observa con respeto y curiosidad. Es una invitación a reconocer la resistencia cultural de un pueblo que, a través de sus manos y su arte, sigue urdiendo su memoria y bordando su futuro, manteniendo viva la esencia de su identidad en cada hilo, cada golpe de cincel, cada forma moldeada.

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Alberto Calatrava

Nací en la Ciudad de Buenos Aires en 1956, en un entorno donde el arte y la artesanía se entrelazaban con la vida cotidiana. Mi viaje en la platería comenzó en el taller de Don Edgard Michaelsen, un maestro que me introdujo en las técnicas ancestrales de la platería hispanoamericana, herederas de siglos de tradición colonial. Allí, entre martillos y limaduras de plata, descubrí que el metal no era solo un material, sino un lenguaje capaz de expresar historias, culturas y emociones. Complemé mi formación como discípulo del maestro orfebre Emilio Patarca y del escultor Walter Gavito, quien me enseñó a ver la anatomía de las formas a través del dibujo y la escultura. Esta fusión entre orfebrería y escultura definió mi estilo: una búsqueda constante por capturar la esencia viva de la naturaleza en piezas funcionales, como sahumadores, mates o empuñaduras de bastones, donde animales como teros, mulitas o ciervos se convertían en protagonistas metálicos.Mis obras, forjadas en plata 925 y oro de 18 quilates, no solo habitan en colecciones privadas, sino que también forman parte del patrimonio del Museo Nacional de Arte Decorativo de Buenos Aires. Cada pieza nace de un proceso meticuloso: primero, estudiar las proporciones y movimientos del animal elegido; luego, modelar sus partes por separado —patas, cabeza, tronco— y finalmente unirlas mediante soldaduras invisibles, como si el metal respirara. Esta técnica, que combina precisión técnica y sensibilidad artística, me llevó a exponer en espacios emblemáticos como el Palais de Glace, el Museo Histórico del Norte en Salta y hasta en Miami, donde el arte argentino dialogó con coleccionistas internacionales.En 2002, decidí abrir las puertas de mi taller para enseñar este oficio, no como un mero conjunto de técnicas, sino como un legado cultural. Impartí seminarios en Potosí, Bolivia, y en Catamarca, donde colaboré con el Ministerio de Educación para formar a nuevos maestros plateros, asegurando que la tradición no se perdiera en la era industrial. Sin embargo, mi camino dio un giro inesperado al explorar el poder terapéutico del sonido. Inspirado por prácticas ancestrales del Himalaya, comencé a fabricar cuencos tibetanos y gongs usando una aleación de cobre y zinc, forjándolos a martillo con la misma dedicación que mis piezas de platería. Cada golpe, realizado con intención meditativa, no solo moldea el metal, sino que activa vibraciones capaces de inducir estados de calma profunda, una conexión entre el arte manual y la sanación espiritual.Hoy, desde mi taller Buda Orfebre, fusiono dos mundos: el de la platería criolla, arraigada en la identidad gaucha, y el de los instrumentos sonoros, que resonan como puentes hacia lo intangible. Creo que el arte no debe limitarse a lo estético; debe ser un vehículo para transformar, ya sea a través de un sahumador que evoca la Pampa o de un cuenco cuyas ondas acarician el alma. Mi vida, como mis obras, es un testimonio de que las manos, guiadas por pasión y conciencia, pueden convertir el metal en poesía y el sonido en medicina.

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